Mucha gente en Santander apaga el aire acondicionado del coche en cuanto termina agosto, como si fuera algo solo para el calor. Luego llega octubre, la primera mañana de lluvia fina, cuatro personas con el abrigo mojado dentro del coche, y el parabrisas se queda blanco por dentro. Para conducir por la S-20 o bajar por Burgos hacia el centro así, hay que limpiar con la mano, que es lo peor que se puede hacer.
Por qué se empaña
El vapor de agua que hay dentro del coche (ropa húmeda, respiración, alfombrillas mojadas) se condensa en la superficie más fría, que es el cristal. En una ciudad con la humedad ambiental que tiene Santander casi todo el año, el aire que entra de fuera ya viene cargado, así que el coche tarda más en secarse que en el interior de la península.
La solución es sacar el agua del aire, y eso lo hace el compresor del aire acondicionado: el aire pasa por el evaporador, que está frío, el agua se condensa allí y sale por un tubo bajo el coche. Por eso el botón de desempañado de casi todos los coches modernos conecta el compresor aunque tengas la temperatura en caliente. Aire acondicionado y calefacción a la vez no es un contrasentido: es lo correcto.
La secuencia que funciona
- Recirculación apagada. Con recirculación el aire húmedo de dentro da vueltas y el cristal no se seca nunca.
- Salida de aire al parabrisas y ventilador alto.
- A/C encendido, temperatura templada o caliente.
- Luneta térmica si el cristal de atrás también está blanco.
En uno o dos minutos el cristal debería estar limpio. Si tarda mucho más, algo falla.
Si no desempaña: lo que solemos encontrar
Poco gas o ninguno. Si el compresor no llega a conectar porque la presión del circuito es baja, el aire no se seca. Es la causa más habitual y además la más fácil de detectar: en verano ya enfriaba poco y lo dejaste pasar. No tiene sentido recargar sin buscar la fuga, porque en unos meses vuelve a estar vacío. En nuestro servicio de aire acondicionado primero hacemos vacío y comprobamos que el circuito aguanta la presión.
Filtro de habitáculo saturado. Con humedad, el filtro de polen se empapa, se llena de hongos y restringe el caudal. Además da ese olor a trapo mojado al arrancar. Cambiarlo cuesta poco y en muchos coches se hace en diez minutos. Si hace más de un año o de 15.000 km que no se cambia, empieza por ahí.
Agua dentro del coche. Si las alfombrillas están siempre húmedas, el problema no es el aire acondicionado. Puede ser el desagüe del evaporador obstruido (el agua que debería salir por debajo cae dentro), las canaletas del parabrisas tapadas de hojas o una goma de puerta que ya no sella. Un coche con agua dentro se empaña haga lo que haga el climatizador.
Cristal sucio por dentro. Parece una tontería, pero la película grasa del interior del parabrisas (tabaco, ambientadores, el plástico del salpicadero en verano) hace que el vaho se agarre más. Limpiarlo con alcohol isopropílico y un paño de microfibra mejora mucho.
Neumáticos en mojado: la profundidad que importa
En Santander se conduce muchos días con el asfalto mojado, y ahí el neumático trabaja de otra manera: los canales del dibujo tienen que expulsar el agua para que la goma toque el suelo.
El mínimo legal de profundidad del dibujo en turismos es 1,6 mm. Pero ese número está pensado como límite, no como recomendación. Con 3 mm un neumático ya evacua bastante menos agua que nuevo, y en las rotondas de la Avenida de Parayas o en la bajada de la Vaguada de las Llamas con charcos se nota en forma de coche que empieza a flotar antes.
Qué mirar:
- Testigos de desgaste: pequeños resaltes dentro de los canales. Cuando el dibujo está a su altura, hay que cambiar.
- Desgaste desigual: si un lado del neumático está más gastado, hay un problema de alineación y ese neumático va a durar menos.
- Edad: la goma endurece con los años aunque tenga dibujo. Un neumático con muchos inviernos agarra menos en frío y mojado. La fecha de fabricación está en el flanco, en un código de cuatro cifras (semana y año).
Si tienes dudas con la profundidad, en neumáticos y alineación la medimos con galga en varios puntos de cada rueda sin coste por mirarlo.
Escobillas: el detalle que se olvida
Una escobilla vieja deja franjas y hace ruido. Con el sol de verano la goma se cuartea y cuando vuelven las lluvias ya no limpia. Se cambian por poco dinero y cambian por completo la visibilidad de noche. Si al pasar deja arcos sin limpiar o salta sobre el cristal, cámbiala.
Cuándo no hace falta taller
Si el cristal se desempaña en un par de minutos con la secuencia de arriba, el aire acondicionado funciona. Si solo se empaña cuando vais cuatro con ropa mojada y abrir un poco la ventanilla lo arregla, es física, no una avería.
Si no se desempaña, huele a humedad o hay agua en las alfombrillas, pásate por Taller Santander y lo revisamos antes de que llegue lo peor del otoño.