Guía completa

Un caso que vemos cada invierno

Coche de diez o doce años, aparcado en la calle en el Sardinero o en Cueto, y una mañana de lluvia aparece la luz del airbag. Al día siguiente se apaga, y a la semana vuelve. El dueño piensa en el módulo, que es la pieza que más miedo da. En la mayoría de los casos, al leer la centralita el código apunta al circuito del asiento del conductor o del acompañante, y al levantar la alfombra el conector tiene verdín.

En Santander esto pasa más que en el interior. Entre la lluvia frecuente, la humedad que entra con la ropa mojada y el salitre de la bahía, los contactos de baja corriente sufren. Y el airbag es un sistema que vigila sus circuitos de forma constante: si la resistencia se sale de lo previsto, enciende el testigo y deja grabado el fallo.

Cómo lo buscamos

Lo primero es conectar la máquina de diagnosis a la centralita de airbag. No basta con un lector de motor: hay que entrar en el módulo de seguridad pasiva para ver qué circuito se queja y si el fallo está activo o es histórico.

Con eso localizado, se mide. Si el código señala un pretensor o el airbag lateral de un asiento, se revisa el conector de ese asiento y su mazo. Si apunta al volante, se mira la cinta espiral (el contacto giratorio que lleva la corriente al airbag del volante), que con los años se rompe y suele dar también fallos en el claxon o en los mandos del volante. Si son los sensores de impacto de los laterales o del frontal, se comprueban su conexión y su soporte.

Todo esto se hace con la batería desconectada y esperando el tiempo que indica el fabricante. Un airbag no es una pieza con la que se pueda improvisar.

Qué suele salir

  • Conector oxidado o flojo bajo el asiento: limpieza o sustitución del conector y comprobación del circuito.
  • Cinta del volante rota: se cambia la pieza y se ajusta su posición.
  • Sensor de impacto con fallo: sustitución del sensor afectado.
  • Módulo averiado: menos frecuente de lo que se cree; solo se plantea cuando todo lo anterior está descartado.

Después de reparar

Se borra la memoria de averías, se arranca varias veces y se hace una prueba con el coche en marcha para confirmar que el testigo no vuelve. Si el fallo era intermitente, te pedimos que nos avises si reaparece en los días siguientes, porque a veces hay un segundo punto con corrosión que aún no ha dado la cara.

Si te toca pasar la ITV pronto, conviene resolverlo antes: el testigo de airbag encendido es motivo de rechazo. Y si además el coche ha estado expuesto a mucha humedad dentro, merece la pena revisar el drenaje de puertas y la junta del parabrisas para que el problema no se repita.

Si el testigo de airbag se ha encendido, llama al 641 16 17 71 y lo comprobamos antes de decirte qué pieza hace falta.